*ADVERTENCIA: Post cargado al proselitismo musical.
En 1993/4 mi madre compró un VHS para el hogar. Si bien es cierto que llegamos un poco tarde a la adquisición de la por entonces moderna tecnología del video, también lo es que nos hicimos chupete el aparatito, arrendando como malos de la cabeza cuanta película -buenas y malas- pillamos en Errol's. Uno de los mejores usos del juguete nuevo era, por supuesto, el permitirnos grabar como enajenados cuanto video musical dieran por la TV abierta. Es así que con el Ternero veíamos tele como malos de la cabeza con el fin de, en un ritual que tenía su símil en el casette de radio, poder grabar algún gran temón (eso de gran es subjetivo, y lo era aún más en esas épocas, a ratos oscuras) desde lo más al comienzo posible. Programas como O.K., con la mano peluda; Medio a Medio con Karin Yanine y Pollo Valdivia y Top 30 de La Red abastecieron la colección audiovisual iniciada gracias a nuestro VHS Samsung. Ignorado fue por siempre Más Música (no podís con ésa, Andrea Tessa), y de Sábado Taquilla no me acuerdo en esas épocas, ¿habrá estado ya discontinuado, o quizás demasiado pasado de moda? No lo sé. Lo que sí tengo claro es que fue en Top 30, con Ivette Vergara, que lo vi por primera vez. Un rucio deslavado, con pelo hasta el hombro, polera amarilla y un rapeo sobre guitarra cantando: Soooo, open the door, i'm a loser baby, so why don?t you kill me.. me llevó tiempo descubrir que ese chapurreo indecente estaba dicho en español y que lo que quería decir el joven en cuestión era "sooooy un perdedor"... dios.
En fin, en parte porque lo encontré guapo (jelóu rucio y pelo hasta los hombros, flaquito y con onda en los 90, a mis pre-púberes 12... Obvia atracción inmediata) y en parte porque la canción tenía más onda que 8, que esperé ansiosa la repetición del programa con el dedo gordo sobre el botón play, enterándome que el joven flacucho era más bien conocido como Beck.
Loser entró prontamente a disputarse la categoría de lo más visto en el Samsung, categoría que algún tiempo más tarde compartiría con El Rey León, lo que es mucho decir considerando que mis hermanos chicos se daban la maña de recitar la mentada película de memoria. Este pescao juntó dinero, y pacientemente iba a la Feria del Disco del Apumanque día por medio a preguntar por el disco de Beck...
- ¿Beck? ¿Ah?, ¿qué es eso?, ¿se come?
Solían decir los informados vendedores del local aquél, cuyo principal requisito de admisión parecía ser el certificado de la lobotomía, hasta que un día lo encontré en SPEC, cuyo staff solía ser bastante más pillo. ¡Qué felicidad tener ese disco en mis manos! Y qué variedad de temones que traía. De ellos, muchos favoritos, aunque especialmente evocador de aquellos años es Nitemare Hippie Girl. Le di como caja en mi walkman verde (que da para otra historia de cachureos), tanto así que me lo eché de tanto escucharlo. Madrugada de verano en Huiño Huiño, ex campo de mi tío en Osorno. Acostada en alguna cama/saco en la pieza del primer piso, la que daba a la terraza de madera. Insomnio. Sonando alguna canción de melodía deprimente. Lanzo mis apuestas por Whiskeyclone, Hotel City 1997 o, en su defecto, Truckdrivin Neighbors Downstairs (Yellow Sweat). Pongo sin dudarlo todas mis fichas al primer lado del casette... sólo dudo cuál de éstas dos canciones fue la que hizo explotar la cinta.
Ésta...
I was born in this hotel Washin dishes in the sink Magazines and free soda Tryin hard not to think Lay it on to the dawn Everything we done is wrong Ill be lonesome when Im gone Lay it on to the dawn She can talk to squirrels...oh, ho yeah Comin back from the convalescent home...oh... Starin at sports cars ... crying Rattlesnake on the ceilin Gunpowder on my sleeve I will live here forever With the ocean and the bees Lay it on to the dawn Everything we done is wrong Ill be lonesome when Im gone Lay it on to the dawn Lay it on to the dawn Lay it on to the dawn
O esta otra...
Come on, motherfucker. Put your clothes on, come onYou lousy pukeFuck you!!!Why don't you call your mommy?You're a fucking drunk !!!Yeah, I'm a fucking drunk !!!Come on, motherfucker !!!but you're a lousy lowlife who can't do nothin' for himselfacid casualty with a repossessed carVietnam vet playin' air guitarit's just the shit-kickin', speed-takin'truck-drivin' neighbors downstairsyeah...yeahwhiskey-stained buck-toothed backwoods creepgrizzly bear motherfucker never goes to sleepit's just the shit-kickin', speed-takin'truck-drivin' neighbors downstairsoh, yeah...yeahbelly floppin' naked in a pool of yellow sweatscreamin' jackass with a wet cigaretteit's just the shit-kickin', speed-takin'truck-drivin' neighbors downstairsohoh, my goodnessoh...mmm...psychotic breakdown double-edged axegrowin' hair like a shag rug on his greasy backit's just the shit-kickin', speed-takin'truck-drivin' neighbors downstairsoh my goodnessoh my goodnessoh, yeahcome on, honey, feel the greasegrease, greasecome on, honey, feel the greaseoh, my goodnesscome on, honey, feel the greaseoh yeahcome on, lay it on mebring it down one more timecome on, honey...
(*Por si alguno se lo venía preguntando, sí, este disco venía con el autoadhesivo aquél del "Parental advisory: explicits lirycs"*)
De pronto, un sonido extraño me advirtió del triste desenlace. Enredo total de cinta. El casette absolutamente pitiado. Beck ya no estaba de moda, ¿dónde mierda iba a encontrarlo de nuevo?
Regreso a clases. Vuelta al calvario con los incompetentes de Feria del Disco.
[Reconstrucción parcial de la situación]
- Pez entrando a Feria del Disco
- Pez ve el casette en el mostrador
Pez: - Hola, quiero el casette de Beck
Vendedora I: - ¿Beck? No, no tenemos a ese Beck? Juaniiiiiitooo -le grita al otro vendedor, que por cierto está al lado-, ¿tenemos algo de un tal Beck?
Vendedor II: No, no me suena (con voz de limado de uñas)
Vendedora I: (a Pez) No, no lo tenemos
Pez (de 13 años): ¡Pero si es ése de ahí!
Vendedora I: (con voz y cara de pico, sin un atisbo de intención de reconocer su error) Ah (sin signos de exclamación, un pajero y anodino ah, digno de vendedor de Feria del Disco)
Pero no me importó. De nuevo tenía el Mellow Gold, y si es posible se escuchaba más bonito que el primero... y de vuelta a las melodías, y las noches en vela con el walkman en todo lo que es play.
En el intertanto, me voy enterando que Mellow Gold no piensa en ser ni el primer ni el último disco de Beck. El socio en cuestión es más prolífico que un conejo (o que Andrés Calamaro, o que Damon Albarn… en fin, que un conejo) y tenía cualquier disco. Es que Beck Hansen firmó un contrato con Geffen, que le permitía grabar discos paralelos a aquellos “oficiales” con las grandes disqueras. Discos que se caracterizan, según mi humilde opinión, por los mejores gritos, sonidos disonantes, tocadas de armónica y country desenfrenado del mundo. Una idea de los sonidos freaks que es capaz de sacar el señor Hansen de su garganta. No los pude escuchar en su época, y ni hueona de ir a preguntar por ellos a la Feria del Disco. En 1996 sale el nuevo disco “grande”, Odelay, primer CD comprado con mis propios recursos.
Recuerdo que previo a que llegara a Chile anunciaron que iban a pasar el video de “Where it's at” por MTV. Yo ya tenía cable, pero ese día era el cumpleaños de uno de mis primos Casanueva, y fuimos a su casa. Me quedé en la pieza de la tía Alicia como calcetinera en ascuas, a la espera del tan anunciado video… y sufrí mi primera desilusión adolescente. Ya al ver el video de Beercan, con el Mellow Gold, había dicho: Oh, oh, Beck no es tan bonito como se ve en Loser… y con este video lo confirmé… pero desilusión juvenil atrás, reafirmé mi fanatismo musical por el socio en cuestión… y años después, mi percepción de que el castellano no es lo suyo. En Hotwax, se manda una línea divertidísima, que demoré casi 7 años de mi vida en entender que pertenecía a mi lengua materna. Canta Beck: “yo soy un disco quebrado, yo tengo chicle en el cerebro”.
Ya tenía, entonces, un par de discos originales y unas de revistas con recortes (una Zona de Contacto y una Rock & Pop, que tuve la mala idea de llevar al colegio. Terminó convertida en relleno de Luisa y Joe Cocker, los muñecos hippies gigantes que hicimos en el gimnasio en tercero medio). Del intermedio del Mutations ni me hablen (agotado perpetuo) y del Midnite Vultures tampoco. Beck ya era popular, y se agotaron rápidamente en las disquerías. Mi bolsillo tampoco daba ya para tamañas adquisiciones, así que tuve que conformarme con escucharlos de la radio y grabar apuradamente algunas de sus canciones.
En 2000 le presté mi disco Odelay a un compañero de Diseño que nunca me lo devolvió, con el muy cara de raja y hippie argumento de que “la música debe circular, ashí”… igual la weá no era un disco de la revolución de las flores, ni de algún músico con altas dosis de contenido lisérgico en las venas, así que no tenía por qué “circular ashí”… pero dado que el socio se lo rapiñó tan hippie y descaradamente, no había nada que hacerle. Libró de su crimen olímpicamente.
Mi tercer disco original de Beck fue el Sea Change, regalo de la mamá de mi ex novio. El disco fue posteriormente extraído de mi estuche junto con el Thriller de Michael Jackson y el Angustia No No de Fun People, entre otros. Nunca más los vi. La era de la internet y el mp3 me permitió bajar los discos aún no escuchados por mí. Sabía los nombres de éstos y/o de sus canciones, nombres tipo “Satan Gave Me a Taco”, “MTV makes me want to smoke crack” (que en realidad había sido su primer single, pre- Loser), o “Stereopathetic Soulmanure”, algo así como “Estereopatético Estiércol del Alma”, mas no como sonaban temones/albumes con semejantes apelativos. Acercarme a su disonancia auditiva, a sus letras a ratos tristes, a ratos lisérgicas (lo que me hizo comprender un poco por qué el engrupido (y psicópata, pero esa es otra historia) de mi ex compañero no me devolvió jamás mi disquito. Años después tuvo la tupé de decir: “pero si esa weá ni se escucha, me lo prestaste rayado” ¿¿¿¿????¡¡¡¡!!!!) y en fin, al nuevo mundo de Beck que se abría ante mis oídos… todo desde Kazaa, donde pernamente bajé las canciones de a una y fui armando los albumes. Es que no conocía programas como Emule ni Soulseek, siendo este último desde donde he seguido el resto de la carrera del socio Beck, y desde donde descargué Güero, Güerolito (remixes de Güero) y The Information, su nuevo album.
Después de mis tremendas experiencias de desengaño con sus discos y/o casettes, ¿creen que me quedan ganas de comprarlos? Los descargo no más, a fin de seguir vacilando con el nuevo hombre camaleón, con aquél que cambia disco a disco, con aquél que pasa del rapeo, al griterío, a la voz ronca satánica, a los chillidos agudos de Debra… Con aquél del que les presento la carátula del primer casette que tuve entre mis manos. Ése que me eché de tanto escuchar. Ése que dice: OH SOY UN PERDEDOR. Ese mismito.
*Sí me quedan ganas... es que ¡para! con lo pulento del diseño de esos discos, que claramente no adquiriré en la Feria del Disco. Esa imagen marcada a fuego a los trece años me impide generar empatía con el local aquél.
** No fotografié el casette roto, sólo su carátula. Estoy pintando mi pieza y no lo encuentro, pero existe; no se pudrió con el resto, pues nunca lo dejé en el patio. Beck es Beck






Es más, al finalizar el primer párrafo disqué tu número de móvil (encontrábase éste apagado) y, acto seguido, el de tu hogar (que nadie contestó... a los lectores, no aprovecheis que no hay nadie en la casa para ir a hurtar discos). Mi ansiedad de comentarte lo que me iba pasando al leer era imperiosa. Pero bue, no se puede tener todo en la vida, ¿no?
Procedo entonces, a comentar.
En primer lugar, y lo que quería decirte por fono es que sí, efectivamente, fuera yo Beck y leyera esta entrada, vendría raudo a Chile a recordarte por qué me amas tanto y cuan acertado es tu amor por mi. Tanto así, que creo que debieras investigar alguna vía por la cual hacerle llegar este asunto al sr. Hansen que, dado que el castellano no es su fuerte, podría recibirlo traducido (prima se ofrece, yo,yo yoooooo!!!) con la invitación a ver el post original. Si yo generara eso en quien me escuche, querría saberlo. Y quién sabe, de repente viene y nos beneficiamos todos.
Debo decir que el falso jipi ese que te peló el disco, merece todo mi repudio. Para empezar, robo escondido de jipismo es una ofensa a tan noble ideología. Te creo drogadicción disfrazada de jipismo (es más, me suena el concepto, jajajaja), pero ¿robo? no weviemos.
Sin comentarios respecto de los trabajadores de la feria del disco. Sólo que empatizo desde la experiencia. Zopencos no más.
Recuerdo con gran alegría el día que me hiciste oír y descubrir el asunto del disco quebrado y el chicle cerebral. Mi respeto por el sr. hansen se veía cada vez más incrementado. Es más, mi respeto y admiración por Beck es tu responsabilidad casi completa (digo casi porque en ello también contribuyó Alfredo Lewin, cuya banda era una mielda, pero cuyos gustos y comentarios valoro, comparto y respeto) y has sido pieza fundamental en que mi discografía incluya al único gringo que parece gringo y que sigue siendo genial.
Te pasaste, gocé hasta la última letra.
Y no necesité poner el tema que tenía preparado para leer esto, si ya tú muy sabiamente habías seleccionado uno y, evidentemente, fue la mejor opción.
Brindo por el sr. Hansen
Y yo sí lo encuentro rico. Lindo no. Rico sí, y mucho.
bueh, un agrado leer los textos, de verdad...
:)
está bacán el cachureo, yo creo que toda la generación de los 90s (me incluyo), tenemos guardados si no es en una caja de zapatos en el fondo del closet, en uno de esos cajones todos empolvados que casi ni se abren, una colección secreta de CASSETTES de música...jaja
existirán todavía los walkman pa escucharlos?
Un beso
Muriel
Siempre me a gustado la musica desde que era niño, la vez que lo escuche 95 yo tenia como 6 años, lo encontraba tan raro y a la vez tan bueno
Empezé, a medida que fui a aprendia a leer, a traducir las canciones de él y cada vez me gustaba mas
Hoy en dia todavia, con 17 años sigo escuchandolo. The Information
Lo bueno es que ahora con los mp3 es que lo puede escuchar mas seguido.
Somos pocos los que nos gusta Beck, lo encuentro suculentamente bueno
es de lo mejor que he leído en muchísimo tiempo, me hizo reir y a la vez me llenó de nostalgia (y yo que pensé que el único freak al que los empleados de la Feria del Disco miraban así era a mí...)
Saludos y felicitaciones
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Alejandro Muñoz
Lamentablemente, Alejandro, al parecer somos varios. Podríamos hasta armar uno de esos tan de moda grupos de Facebook, casi como un asunto de sensibilidad de época:
"Te apuesto a que consigo mil personas que fueron vilipendiadas por un vendedor de la Feria del Disco en los noventas".
(quizás estoy siendo demasiado mezquina con la cifra)
Y vaya que es cierto eso de la nostalgia. La nostalgia de los primeros descubrimientos musicales, en mi caso. Porque si seguíamos mis gustos ochenteros (cumplí 8 en el ocaso de esa década) íbamos en picada total, con Rick Astley a la cabeza. Aunque he de decir a mi favor que nunca sucumbí ni a Pablito Ruiz ni a sus símiles (¿tenía símiles? Ya ni lo recuerdo).
Pero en el camino me iluminé.
A los 10 comencé con los punk rockers (Sex Pistols, Ramones y The Clash) y a los 12 ya andaba escuchando a Beck y sus primeras incursiones robóticas. La nostalgia es de la época, mas no de la imposibilidad de indagar por uno mismo acerca de sus músicos favoritos, ni (mucho menos) de la selección de personal noventera de ese antro de la ignorancia musical y el desprecio por el amante de las melodías que era la Feria del Disco en aquella época.
Gracias por el comentario, me alegro que te haya gustado el post. Debe ser que a mí el amor por el rucio se me sale por los poros.
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El Pez