Nada mejor que el nombre de este tema del rucio regalón de la cazuela del pescado para titular un post acerca de placeres culpables musicales.
Sí, mi "nueva carpeta", esa donde van a caer todos los discos albergados por mi Inspiron 640m con 120 gb de capacidad (casi-casi rebosante) encierra dos -al menos dos- oscuros secretos. Pertenecientes a dos de los subgéneros más detestados por estepez.
Nº 1: Pop para adolescentes
En un comienzo, pensé en dejar este post como parte de "Las Influencias II". ¿Por qué? Pues porque al menos el placer culpable pop adolescente se me pegó por osmosis, y ahora tengo tres discos de... dios, dilatando la confesión... Justin Timberlake en mi computador.
Sí... leyó bien... Justin.

Éranse largos años con las simitas y el Nito obligándome a escuchar Justin a todo chancho en autos, casas, carretes. Eran largos años de Pececillo gritando: ya poh, córtenla las hueonas, pónganse otra hueá, un The Clash, un Beck, un Rolling Stones. Porque claro, no vamos a andarles pidiendo un KO, un Jaga Jazzist, un Debout Sur Le Zinc, nunca tan críptica musical. Pero no, ellas dále con su Justin. Y que Justin ay sí tan mino Justin, y si viene Justin yo voy, y viste que viene el 2008. Y claro, yo veía a mi pariente político músico/psicológico sucumbir también al joven éste, proveniente de uno de esos oscuritos grupos juveniles noventeros, ex pololo de Britney, novio de Cameron Díaz. Chupetas, las tenía todas.
Y pez gritaba y gritaba: por la mierda ¡abúrranse de ese hueón!
Yo creo que lo ponían SÓLO para fastidiarme.
(La teoría de la conspiración es una constante en mi vida. Yo impongo modas, yo tengo las mejores ideas -luego las olvido, como sabrá cualquiera que haya leído aquellos post-clave de la era blogdelpez-, yo soy picada por todo bicho around the world, etc.)
Bueno, la cosa es que el fastidio universal contra mi persona tuvo una consecuencia inesperada. Hallábame un día corriendo con Húsar de la Muerte en el patio, cuando de pronto empieza sonar por enésima vez este tema:
Y, en perro-de-pavlov mode, mi garganta se aprestaba a pegar el grito, cuando de pronto tuve un encontrón conmigo misma. Me aprestaba ya a gritar: rayos y centellas, por la reflauta y los santos ángeles custodios, apaga por el amor de dios esa hueá mala... cuando -con horror- detecté un grave problema... ¡ya no lo encontraba malo! Como dice el viejo adagio, tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe. Mi parentela logró lo imposible. Destrozar mis barreras musicales. Desde el 91 que el pescado no sintonizaba con un popero adolescente... desde los New Kids on The Block. Nueve Años, Cuarto Básico.
Francamente, estoy igual de perdida que Scarlett Johansson, que filma videos con Justin y luego graba un disco versionando canciones de Tom Waits (y filma onderas películas con Woody Allen, a propósito de nada).
La cosa es que subí e inmediatamente, en tenida deportiva, confesé a mi hermana mi pecado de vejentud. Luego, cuando me conecté a msn, me lo puse de nick. Hola, me gusta Justin. Llamé a la vecina/colega sólo para narrarle mi descubrimiento. A quien quisiera oírme, ¡me gusta Justin! Principalmente a aquellos partners musicales del punk rock, que no me permitieron enviarles temas para que vieran que no estaba tan errada ('tai loca, no vaya a ser que me los pillen en el computador).
Todo porque el pescadito Punketa-Rockero-Alternativo-Verde&Malo suele ser un poco burlesco con sus amistades. Ante el terror de ver invertida la situación (luego de exponer la etiqueta Justin en mi perfil de Last, la carpeta Justin en mi sección de música, el nombre Justin en mi música para mostrar de msn, etc.) decidí, en la más estrategia política, que lo mejor era confesarlo TODO, sin refinados instrumentos de tortura de por medio. No fuera a ser que me descubrieran antes.
Luego de mi confesión a los cuatro vientos, y aún en estado de shock, en un acto hermanable de aquellos vi el recital de Justin en HBO con mi hermanita. Mi pequeño hermano lo subió a su mp3 para que yo corriera veraniegamente al ritmo de Future Sex/Love Sounds (luego lo eliminó raudamente, convengamos en que a él NO LE GUSTA Justin); Lo puse no una sino tres veces en mi cumpleaños, donde (todo el mundo lo sabe) se ejerce la dictadura musical del Pez; En mi modernísimo celular hay cuatro temas del niño Timberlake que aparecen inesperadamente entre Motorpsycho+JagaJazzist, NIN, The Clash, Beck, Ramones, haciendo patente lo inconexo de un gusto musical que aún no asimilo, que aún no cumple el año de vida.
Así que ahí estamos, considerando que el tipo es tremendo. Casi como para quitarle el tag "placer culpable". Pero de culpa, cada vez menos. Canta bien, tiene arreglos pulentosos, es prendido, es entretenido, le lleva humor, activa el movimiento-de-patita automático, siempre en un jugoseo mode, por cierto. Las baladas del joven, aclaro enseguida (antes de hundirme definitivamente en el fango) no me gustan. No sé si son baladas tampoco. Es que el "lento" es un género musical de suyo deleznable. El romanticismo mainstream es algo que me produce (severas) arcadas.
Con mi poder de convencimiento superior, ya he dejado a varios con la sensación de que es imperioso darle una oportunidad al jovencito éste, (afírmense en sus asientos señores) el nuevo Michael Jackson
(no diremos el Michael Jackson Blanco, porque chupetas que suena sarcástico y redundante a la vez. No queremos volver burdo ese ejercicio elegante y fino que es la ironía).
PD. Pocas veces me he reído tanto escribiendo un post. Como en el post sobre Héctor Tapia. Un clásico de la era cachureica.
PD2. Cry Me a River (dicen) va para Britney Spears... Tercer Imeem. Jajaja. Chao.
Fuente Imagen: dentromusica.com







Porque a todos nos gusta opinar, ¡comente no más!
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