Si mi mente se personificara sería un niño bully. Grande, gordo, colorín y crespo. Y le robaría las colaciones a los demás niños. Mala sería mi mente, hoy por hoy escondida tras un metro sesenta de estatura y rizos de Shirley Temple.
Si mi mente se personificara sería un niño bully. Grande, gordo, colorín y crespo. Y le robaría las colaciones a los demás niños. Mala sería mi mente, hoy por hoy escondida tras un metro sesenta de estatura y rizos de Shirley Temple.