- Cambiar las sábanas hawaiianas rojas por las hawaiianas azules.
- Cambiar la cama de dirección. El feng shui atenta contra el feng shui. El minimalismo japonés es un constructo occidental.
- Pasar lustramuebles. Marca virginia con aroma a algo intraducible (pero extrañamente rico).
- Sacar las manchas de pintura y cola fría del parquet. Con quitamanchas marca Campeón Pinkerton. Se lo pediré a los gemelos Otis, si es que les queda algo luego de enfrentarse a Lord Canterville.
- Buscar mis discos de inglés para mi amiga señorita K. Yes we can.
- Terminar el gato para la rana hecho por el pez.
- Todo lo anterior al ritmo de The Downward Spiral.
- Trabajar.
- Trabajar.
- Trabajar.
[Y no comer/tomar nada más que sopa,
producto de la sobredosis de galletas
y coca-cola zero consumidas en la víspera]








La limpieza de primavera antes de primavera.
A propósito de limpiezas...
Durante mis años porteños supe que allá no hay basureros sino "personas del aseo", de hecho pasaba un caballero por los departamentos gritando "el aseo" y se llevaba las bolsas de la cocina y el baño. cosas del patrimonio cultural. También me gustaba que los camiones de gas pasaran con un loco tocando los cilindros cual baterista de banda pachanguera. Hay una canción de Congreso donde sale el taca- tan tan del gas. La busco mientras escribo. Ya, es "Y que respeten los derechos del niño" de mi álbum favorito del mundo de Congreso, La Pichanga.
Limpios saludos