Pez

El Himno de la Sobreventa Laboral

Enviado por Pez el 10 feb, 2010 a las 3:49

Excepto porque sí como. Sí río. Pero no hablo. Tampoco duermo. 

Eso último no es bueno.

Me convierte en un vegetal que no puede pensar.

Sabe, pero no puede.

Con chispazos de lucidez, a punta de Coca-cola Zero y Sahnne Nuss. 

Si me ve en la calle, no me mire. No me hable. No me toque

Probablemente sea una aparición.

Propia de estados alterados.

Ah, ah, ah.

Las Jonathan - Estados Alterados -3m24s

Pez

Pigs in Zen

Enviado por Pez el 09 feb, 2010 a las 1:33

Llevo varios días en sobreventa laboral y estado de trance. El trance musical, proveído por la escucha en rotativo de Jane's Addiction. El laboral, por las noches en vela y los rituales de invocación a Astorga y Montecino. Con versiones de Simpathy for the Devil y voces chilotas de fondo.

 

 

Pigs in Zen.

*4m56s

Pez

ACHS

Enviado por Pez el 07 feb, 2010 a las 0:54

Campaña pro Ánimo al Trabajador Independiente en Jornada Laboral Veraniega de Sábado en la Madrugada. Febrero de 2010. 

Si algunos tienen gimnasia entretenida, yo tengo música entretenida. Al menos por 3m13s*

 

[Guiño sólo comprensible por mis compañeros de labor]

Pez

Tagger sin Firma

Enviado por Pez el 27 ene, 2010 a las 22:34

Estaba leyendo sobre el primer tagger de la historia, supuestamente (porque algo de mito fundacional debe haber), un gringo que se hacía llamar Taki 183. Repartidor de pizzas –que pega con más poco estilo- que aprovechando las grandes distancias recorridas rayó una buena parte de la ciudad de Nueva York. Y como la cosa casi siempre es mimética, de copiarle en copiarle se armó un movimiento de pertenencia grupal pero con un carácter más etéreo, más virtual, que venía a mostrar que en la ciudad no hay fronteras, a la vez que iban conformando un itinerario individual urbano a partir de las firmas, lo cual me pareció con aires seductoramente poderosos de epopeya personal, de biografía estampada en la pared, de aventura con buena música y audífonos gordos. 

Luego, me puse a reflexionar al son de Beck (y me di cuenta de lo poco adecuado de la banda sonora del momento: el disco más depresivo del rucio favorito de la Cazuela del Pescado) que de haber hecho un acto considerado socialmente vandálico en mi adolescencia, me habría gustado ser Tagger. Total, hay cosas “peores” que hacerle estéticamente a esta ciudad –sin ir más lejos, los edificios Paz Froimovic- que una práctica que podrá generar reparos visuales, pero al menos da cuenta de una apropiación del espacio urbano por parte de los habitantes. Y eso ya es bastante. 

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Pez

¡Cómprate un auto, pescado!

Enviado por Pez el 17 ene, 2010 a las 17:17

No estoy ni ahí con los autos. No sé de marcas. Menos de manejar. Y ese poco conocimiento automovilístico llevó a que una pareja se asustara ante mi intimidante metro sesenta de estatura.

Estaba estepez esperando al amigo del amigo. Ese que amablemente se ofreció para trasladarme a la fiesta con motivo de la conmemoración del natalicio de este último. Ello, previo intercambio de correos donde, a modo de táctica de reconocimiento en el punto convenido de encuentro, le consulté: ¿y qué auto tienes? Pésima idea. No tengo idea de autos. Se me ocurrió entonces que la solución era googlear el modelo: Mazda 2 color azul, pero se me olvidó a los dos segundos.

Llegó el día estipulado, esquina estipulada. Y yo sentada con mi lindo vestidito stripe, gafas y zapatos fuccia y mi cabello de Emma la Colérica. Regalo en mano, toalla en mano.

Y ahí me di cuenta, en terreno, de que no había modo de reconocer el automóvil. Empezaron a pasar los modelos. Empecé a aprender también… ese Grifo, ¿será un Mazda? No, es un Peugeot… ése de ahí, ¡Ah verdad, es Citroen! Toyota… mmm… Renault… Audi… ¿qué nadie tiene un Mazda? Chevrolet…

Ya cuando se me acabaron las alternativas, vi pasar dos signos desconocidos para mí. Llegué a la conclusión de que ese algo parecido a tres triangulitos “podrían” ser un Mazda, y que el auto con signo extraño “tenía” que ser el famoso “auto chino”. Seguí esperando. La otra alternativa de descarte era, por supuesto, el auto azul. Pero… ¿qué tipo de azul? ¿Eléctrico lolo? ¿Marino ancianil? ¿Paquete de vela curioso? Ante la disyuntiva, y teniendo claro que mi fuerte estaba en reconocer diversas variedades de azul más que en hacer lo propio con las marcas de los autos, cada vez que un auto de ese color paraba al frente mío me levantaba e intentaba mirar dentro a ver si alguien me hacía señas y/u otra señal.

El primero fue un lolo varón chileno. Que devolvió mis miradas, “así como coqueteando”. Mas lo mío era una mirada pragmática, no un coqueteo. Se fue pelando forros, a modo de técnica de conquista de semáforo.

El segundo, una familia. No había lugar para mí. Descarte inmediato.

El tercero. Una pareja. Me levanté a mirar, y al verme observándolos se asustaron y subieron los vidrios, mirándome horrorizados. O prostituta de lujo, o delincuente habitual. Una de dos. No una persona dispuesta a pasar una inocente tarde de campo pre-eleccionario, eso está claro.

Finalmente, pasó el auto del joven. Y resulta que el supuesto auto chino era el Mazda, y el supuesto Mazda un Mitsubishi. Y resulta que era tan simple como hacer unas señas locas. Así que me fui/volví en auto, con buena y variada música y buena y variada compañía, en un viaje ida/vuelta de lo más ameno.

La moraleja es que ahora ya sé (algo) de autos, así que la próxima vez que pregunte: qué auto tienes, por aprendizaje inducido en la práctica sabré reconocer a algún eventual buen samaritano que me recoja en alguna calle santiaguina. Y, más importante aún, no seré confundida con una de esas damas que pueblan las imágenes de Chilevisión en el horario Prime.

Pez

Con Calugas

Enviado por Pez el 15 ene, 2010 a las 11:45

Ayer vi La Vida de Brian. Me reí a carcajadas. Y amanecí con el abdomen marcado. Lo juro. Haré un infomercial acerca de aquello, tipo el del producto de parafina que en cuarenta minutos deja con cinco centímetros menos de cintura. Sí oh...

Si no ha visto el mentado filme*, no ose siquiera apretar play al siguiente video. Es un gran gran Spoiler, es EL FINAL DE LA PELÍCULA.

He dicho.

 

*[Si no ha visto el mentado infomercial, véalo también. No tiene desperdicio.]

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